jueves, 14 de enero de 2016

Informe del Comité Ejecutivo del PCE

El objetivo de este informe es definir cuáles son nuestras tareas inmediatas. Se proponen cinco tareas sobre las que trabajar en el ciclo político que ahora se inicia:

1. Definir un discurso político que sustente una serie de propuestas políticas a desarrollar en materia económica, social, de libertades y Modelo de Estado.

2. Defender un proyecto de ruptura democrática y social como salida a la crisis de régimen.

3. Desplegar a nuestra organización en la calle por medio de una campaña centrada en defensa de nuestro proyecto constitucional que confronte con quienes planteen su reforma, y hacerlo desde el conflicto social que ponga en evidencia a quienes son culpables de la crisis, la patronal, el Ibex 35, y los gobiernos cómplices.

4. Ampliar la base social de quienes estamos por la ruptura con un trabajo sostenido en el tiempo y con especial atención en los nuevos sectores asalariados, hay que poner en marcha una nueva fase de la estrategia de unidad popular, mucho más social, mucho más basada en la confrontación social que en la electoral, en este sentido hay que promover y participar en nuevas asambleas que sostengan el impulso alcanzado en la pasada campaña electoral.
5. Activar la lucha cultural, se trata de contraponer una alternativa cultural al intento de imponer el pensamiento único desde una cultura insolidaria, consumista que de soporte a la dictadura del capital desde el dominio de los medios de comunicación sobre el pensamiento crítico.

En función de estos objetivos, en la primera fase del Congreso elaboraremos un informe de coyuntura que nos sitúe ante los retos que tenemos que afrontar en este año y que prepare la base para elaborar un Manifiesto-Programa como objetivo político de la segunda fase.

CRISIS DE GOBERNABILIDAD COMO NUEVA FASE DE LA CRISIS DE RÉGIMEN

Después del 20D asistimos a una nueva vuelta de tuerca de la crisis de régimen que abrieron las primeras movilizaciones contra la crisis y el 15-M, esta vez la crisis de régimen tiene forma de crisis de gobernabilidad, que no se va resolver con la constitución de un gobierno precario, si es que se consigue, ya que lo que busca es conseguir la estabilidad y la paz social que permita imponer nuevas medidas de ajuste y recorte que mandata la troika sin coste social y político.

En este sentido son tres los escenarios que se plantean como salida de la crisis:

Un primer proyecto de carácter continuista, donde cabría incluir al empresariado tradicional español de sectores como el inmobiliario, el turístico o de restauración. A nivel de geografía electoral su apoyo se concentra en las provincias del interior, zonas de agricultura subvencionada por la UE y sector servicios tradicional. La prioridad política de dicho proyecto es constitucionalizar las políticas de austeridad, la vuelta a casa de las mujeres y en especial, la adopción de una reforma electoral de carácter mayoritario.

Existe un segundo proyecto de carácter regeneracionista definido como la necesidad de asumir cambios superestructurales sin modificaciones en la estructura económica y laboral del país. Proyecto regeneracionista que cuenta con un fuerte apoyo urbano centrado en la España del litoral, Madrid y la cuenca del Ebro, que constituyen las zonas económicamente más desarrolladas y más insertadas en la globalizaciónn. Segunda Transición que tiene fuertes bases de apoyo en sectores empresariales transnacionalizados. El elemento central de dicho proyecto es la reforma constitucional.

Un tercer proyecto vendría definido por la defensa de la ruptura democrática que pone en valor la vida de las personas bajo la forma de proceso constituyente. Su mayor expresión política es IU-UP y sectores de la izquierda nacionalista. Sus bases electorales han quedado reducidas. Sin embargo, su base social puede ser más amplia sobre todo en las zonas de las periferias urbanas más afectadas por la precariedad laboral, sectores que son la base de una nueva expresión del conflicto social como el caso de Coca Cola en Lucha o Movistar.

Conseguir esta estabilidad que imponga nuevamente políticas antisociales necesita consensos sociales que frenen los conflictos, en esta ocasión el consenso puede conseguirse desde el miedo o desde la confrontación territorial entre nacionalismos catalanista y españolista.

En este sentido el acuerdo alcanzado en Cataluña entre las CUP y Convergencia volverá a poner en primer plano la tensión territorial y a poner en crisis el modelo de estado y servirá de argumento a quienes plantean un pacto de estado que tape la cuestión social con la confortación territorial, nuestro reto es ser capaces de poner en primer plano la situación real de la gente en la cuestión social y económica.

La realidad es que en estos momentos la crisis de régimen ha puesto en cuestión el sistema de partidos con una debilidad del bipartidismo, que está poniendo en cuestión el modelo de estado, pero que no toca el modelo social y económico, a pesar de la existencia de una situación de crisis social, con millones de parados, desahucios, precariedad, etc. no se manifiesta con fuerza la necesidad de una ruptura social y económica, que se ponga en evidencia que no se pueden garantizar los derechos sociales, económicos, laborales sin cambiar el sistema económico y que por lo tanto no puede haber paz social, ni estabilidad política sin poner la economía al servicio de resolver los problemas de la mayoría social, es decir sin confrontar con el capitalismo.

En función de este análisis, para profundizar las contradicciones del sistema, es fundamental tener en cuenta los profundos problemas derivados de la construcción de una sociedad basada en la precariedad y la vuelta a casa de las mujeres como realidad estructural, contradicciones que nos abre la posibilidad de generar un espacio para la reconstrucción de nuestro proyecto en torno a este nuevo asalariado urbano resultado de una década de crisis y de políticas de recortes, cobra especial importancia la organización de los afectados por la crisis, de forma especial las personas desempleadas, y al mismo nivel hay que meter en la agenda las jornadas que se van a realizar en Barcelona el próximo 6 de febrero por el MDM, como expresión de la lucha contra el patriarcado como pilar del sistema.

Este potencial requiere centrar el eje de gravedad de nuevo en la calle, para desde ahí, construir un proceso de Unidad Popular en torno a un proyecto rupturista y de revolución democrática y social.

Por lo tanto hay que demostrar que la estabilidad política que se busca, el go-bierno de consenso que se pretende, el gran pacto de estado que se propone, lo que busca ni más ni menos es imponer nuevas medidas antisociales y autoritarias, por lo tanto en medio de ésta crisis de gobernabilidad se abre la posibilidad de acelerar las contradicciones dentro del régimen si ponemos en evidencia ese objetivo, si conseguimos que se ponga de manifiesto el conflicto social, se ponga en primer plano la confrontación capital/trabajo.

Si conseguimos este objetivo estaremos en condiciones de generar la movilización necesaria para sustentar socialmente la construcción de una opción de cambio de carácter rupturista, para ello es necesario el despliegue de la organización en la calle iniciado con la campaña electoral, esta vez centrado en la defensa nítida de un proyecto rupturista de salida a la crisis de régimen.

Tenemos en marcha una campaña por la ruptura democrática que hay que reactivar, y presentar en el próximo Comité Central un plan de trabajo que se inicie con una acción que confronte directamente con los culpables de la crisis,

Una campaña que tenga como eje la denuncia de la precariedad como base del modelo social que se trata de imponer, y en la que tengan un papel muy importante los ayuntamientos, se trata de implicar al poder local, como institución más cercana al ciudadano, en la movilización, no es casual que una de las primera reformas del Partido Popular fue disminuir la capacidad del poder municipal, se trata ahora de reactivar esta capacidad de los ayuntamientos de implicarse en los conflictos sociales.

SALIR A LA CALLE A DEFENDER NUESTRA POSICIÓN POLÍTICA DE RUPTURA DEMOCRÁTICA

Una de las tareas fundamentales en estos momentos es definir nuestra respuesta a la coyuntura actual, ya que después de las elecciones del 20-D, a pesar de la profundización de la crisis de régimen, la composición del próximo parlamento determina que el debate constitucional se abre en forma de reforma y por lo tanto los cambios constitucionales que se pretenden, no se harán bajo un proceso constituyente de fuerte participación popular, sino bajo la política de pactos parlamentarios.

Frente a esta situación, el PCE debe situar el marco de actividad en la sociedad y articular una campaña que movilice a nuestra militancia en torno a un solo discurso desde diferentes espacios y que haga de la calle su principal marco de reconstrucción política. El objetivo externo es hacernos reconocibles en torno a una propuesta propia, mientras que el objetivo interno pretende evitar “la vuelta a los cuarteles” de la una militancia que ha sido lo mejor de campaña electoral.

Nuestro reto es demostrar que no es posible una salida social de la crisis en beneficio de la mayoría sin la construcción de un nuevo País, por eso la campaña por un Nuevo País, no es una cuestión electoral, sino la base de nuestra propuesta política y debe tomar el carácter de defensa de un proceso constituyente, de una nueva constitución en la que se materialice el proyecto político de revolución democrática que defendemos, en torno a tres ejes centrales:

1. Acabar con nuestra condición de país periférico en torno a la reivindicación de la derogación del artículo 135.3 de la CE. Europa no ha estado en la campaña de los cuatro grandes, pero la UE sí ha intervenido en campaña marcando claramente que los recortes y políticas de ajustes van a continuar. Este silencio sobre la UE se relaciona con la aceptación por parte de los cuatro grandes de la Europa del Euro y nos permite desplegar un discurso social de denuncia frente a las consecuencias de los que significa el 135.

2. Defender una Constitución que tenga como eje el derecho a un trabajo no precario al reparto del trabajo productivo y reproductivo y reconozca el trabajo garantizado como principio rector de nuestro modelo socioeconómico. Dentro de este eje se incluye el trabajo de construcción de un nuevo modelo de desarrollo, de planificación democrática y de recuperación de sectores estratégicos que se ha defendido en solitario durante la campaña electoral. Este punto permite recuperar presencia dentro del movimiento obrero, del movimiento feminista movimientos sociales ligados a la defensa de lo público como las mareas y ganar presencia en sectores técnicos, de profesionales, académicos y científicos, en el mismo sentido cobre importancia el trabajo en los colectivos sociales de solidaridad popular.

3. La reivindicación del municipalismo como elemento central de organización del Estado y de asunción de la democracia participativa. La ausencia de posición de las alcaldías del cambio unido a nuestro peso en la vida municipal nos permitirá desplegar una campaña de defensa de democracia municipal en torno a varias ideas: el reparto del trabajo productivo y reproductivo y el trabajo garantizado, las propuestas de planes de emergencia social, un modelo productivo ligado a las necesidades sociales, medioambientales y territoriales y procesos de democracia participativa y paritaria, solo son posi-bles desde un estado de base municipal. Este plano permite desplegar campañas que hagan de lo local un eje abandonado por los cuatro grandes en forma de actos como encierros, declaraciones institucionales, mecanismos de presión en los gobiernos municipales de los que formamos parte, articulación de acciones reivindicativas con el tejido social y acciones similares.

Todos estos elementos suponen una impugnación de la economía de mercado como elemento rector de la sociedad y de la democracia representativa como único marco de toma de decisiones.

Campaña por una Constituyente con la que seguir el camino andado con todos los sectores que se han acercado a la Unidad Popular y demás sectores sociales con los que defender un nuevo proyecto de país en torno a la defensa de nuestra soberanía, igualdad de derechos y trabajo garantizado.

PREPARAR A LA ORGANIZACIÓN PARA LA FASE QUE VIENE

Nada de lo anterior es posible sin el debate colectivo y la implicación de los cuadros medios en la construcción de la política del PCE, para ello es imprescindible una autocrítica colectiva, un cambio real de táctica, de manera que no se quede solo en los papeles lo que venimos planteando desde hace tiempo de la supremacía de lo social sobre lo institucional, y trabajar para conseguir un nuevo escenario que nos permita disputar la hegemonía, un repliegue organizativo para preparar una ofensiva política que cambie la actual correlación de fuerzas.

En este sentido adelantamos algunas ideas:

La Vía Democrática Hacia el Socialismo, teorizada desde final de los años sesenta, se fue convirtiendo en la practica en Europa, en un aceptar las reglas del juego del sistema sin plantearse su ruptura.

De forma gradual el PCE y posteriormente IU, no han podido romper una realidad que sitúa en las instituciones la centralidad, casi en exclusiva, de la vida política, sin haber sido capaces de caracterizar bien a los adversarios y su control de todo el entorno que les garantiza una supremacía en ese terreno, medios económicos, financieros, y los aparatos del Estado, las empresas de co-municación.

El Partido hoy es una organización dedicada fundamentalmente a preparar las contiendas electorales, ya que tenemos que reconocer que a pesar de los intentos de construir un partido que organice la lucha social y política, estamos muy lejos de conseguirlo, tenemos que preguntarnos por qué ha sido así, y de forma especial por qué no hemos sido capaces de impulsar los acuerdos que se han tomado a nivel federal en este sentido.

La clave que tendremos que resolver en las dos fases de este Congreso es cómo organizar el Partido para el conflicto social.

Confiar que solo con un posible triunfo en el campo electoral, nos desmovilizó allí donde verdaderamente se disputa la hegemonía frente al capitalismo patriarcal: en los centros de producción, en todos los sectores afectados por las políticas neoliberales, en los centros de educación, en la cultura, en la ciencia y aparatos del Estado.

En la práctica, y fruto de ese error táctico, llegamos a pensar que sería posible confrontar con el Sistema Capitalista sin una organización social y cultural de las ideas socialistas en la sociedad, sin una fuerte organización del Partido y la configuración de un Bloque Político y Social, con capacidad de movilización y de respuesta a las agresiones antisociales, con disposición al combate ideológico, con una revalorización de lo colectivo frente a lo individual.

El Partido debe afrontar esta Nueva Etapa con la voluntad de DISPUTAR la hegemonía capitalista en el terreno de juego del conflicto de la lucha de clases, que se plasma en el conflicto social y patriarcal, la lucha por la Paz, reorganizándonos en función de esa lucha.

Las citas electorales son un complemento en la batalla por esa hegemonía, levantan acta del grado de influencia social alcanzado por el Partido y el Bloque Político y Social del que formemos parte, son por tanto importantes, pero no exclusivas en nuestra perspectiva política.

AMPLIAR LA BASE SOCIAL DEL PARTIDO

El país producto de la crisis en poco se va a parecer al de hace diez años. El cambio en la estructura social es una de las principales consecuencias de las políticas neoliberales en estos años de crisis, idea que se pude resumir en una frase: adiós crisis, bienvenida precariedad y desigualdad.

Producto directo de la precariedad estructural es el surgimiento de una nueva forma de expresión del conflicto obrero, consecuencia de una profunda transformación de la clase trabajadora fruto de su extensión, crecimiento, feminización y precarización. Es en este sector donde se encuentra un importante potencial político futuro, nuevo asalariado urbano donde el PCE debe centrar gran parte de sus esfuerzos en la fase política actual, por medio de cinco actuaciones.

Una nueva narrativa social de la crisis que recupere la idea de conflicto social como motor de los cambios en nuestro país. El trabajo de la FIM en torno al libro de Coca Cola en Lucha y la campaña de presentación del mismo, pretende un mecanismo de toma en contacto con las realidades laborales en conflicto existentes en todo el país en torno al nuevo paradigma de conflicto obrero surgido de luchas como las del personal de limpieza de Madrid, Coca Cola en Lucha, Movistar, las mareas y otros conflictos.

Potenciar a nuevos referentes teóricos en torno a una renovación del marxismo en España sobre la base de este nuevo sujeto y nueva expresión del conflicto. El trabajo de la FIM “Conflicto y crisis: España 2008-2014” es el trabajo referente sobre el nuevo conflicto social y sobre él se pretende nuclear en forma de seminario, a gran parte del profesorado e investigadores que en el ámbito de la sociología, la economía y el derecho hay en nuestras universidades, seminario que se realizaría con la Escuela de Relaciones Laborales de la UCM y cuyo objetivo es dar continuidad a este tipo de estudios e ir generando un polo de pensamiento que sirva de referencia a la construcción de la Unidad Popular.

A través de los trabajos de redacción del libro “Somos Coca Cola en Lucha” surge la iniciativa de convocar para finales de mayo un encuentro de colectivos laborales, sindicales, intelectuales y culturales que tenga como eje el impulso de un movimiento social contra la precariedad laboral en nuestro país.

La reivindicación de un nuevo marco de relaciones laborales pretende la recuperación del conflicto social como eje de expresión del movimiento popular frente al peligro de su institucionalización, a la vez que pretende situar de nuevo en el debate político a los culpables de la crisis, tomado como referencia el ataque a la patronal como su objetivo movilizador principal.

Crear una práctica institucional desde lo municipal, centrada en el trabajo no precario y la construcción de un nuevo modelo productivo, con el objetivo de tomar a las alcaldías del cambio como eje institucional principal en la defensa del reparto del trabajo productivo y reproductivo, el trabajo garantizado y la lucha contra el trabajo precario.

Actuaciones que definen una nueva praxis política del Partido desde la que seguir impulsando la red de sindicalistas por la Unidad Popular, activar nuestro trabajo teórico y coordinar nuestro trabajo institucional.

La recuperación de Nuestra Bandera, entre otras herramientas, como órgano de debate político y cultural del Partido, permitiría ofrecer a nuestras agrupaciones de un instrumento de primer orden para la organización de encuentros, mesas redondas, presentaciones y debates, desde los que ir profundizando en el conocimiento por parte de la militancia y por parte del activismo político de nuestra política.

En el mismo nivel potenciar el Movimiento Democrático de Mujeres como herramienta necesaria para aglutinar a las mujeres por la Unidad Popular y para construir la doble conciencia de clase y de género.

Todas estas perspectivas tienen que enmarcarse en el debate que se plantea desde IU, no son cuestiones diferentes ni paralelas forman parte de un mismo esquema, el de situar a la izquierda rupturista en condiciones de recuperar la iniciativa y conseguir una correlación de fuerzas sociales y políticas para una salida de la crisis en favor de la mayoría, lo que implica construir un nuevo País.

Se trata de contribuir desde el PCE al desarrollo de dos procesos interrelacionados y convergentes, por una parte la consolidación de la estrategia de unidad popular en un espacio que repiense o construya el futuro de una izquierda rupturista para este nuevo ciclo político y por otra parte la Asamblea de IU que va a definir como se implica esta organización en el primer proceso, al mismo tiempo tenemos que continuar la recuperación de un PCE activo, con interlocución social y política, visible e implicado en el conflicto social, este es el debate del Congreso del PCE que Partido Comunista de España necesita la clase obrera para afrontar la lucha de clases en este momento concreto.

En este sentido dejamos claro dos elementos, por una parte que no ha fracasado la estrategia de Unidad Popular y que el futuro no pasa ni por la disolución de IU en la nada, ni tampoco por la simple reconstrucción de IU en sí misma, sino por la superación por desbordamiento de la actual IU.

No es un proceso fácil y no podremos afrontarlo con ideas predeterminadas en todo caso, tenemos elaboración suficiente para los primeros pasos de ambos debates, las secretarías de Organización, formación y Guía Programática deberían realizar un resumen de nuestras elaboraciones para que sirvan de guía a nuestra militancia en la primera fase de ambos procesos, tratando de acertar en objetivo, métodos y desarrollo, para que sirvan a confrontar realmente con el sistema y nos permitan tener construido en este año un espacio para la lucha social, para la movilización y para el trabajo institucional.

En concreto para el próximo Comité Federal del 30 de enero deberíamos tener en marcha:

- Con el mayor numero de Asambleas de UP, al menos en su nivel provincial, celebradas al menos con los objetivos de hacer balance electoral, repasar los conflictos sociales y laborales de su entorno y la puesta en marcha del espacio para repensar y reconstruir la izquierda rupturista en este país.

La secretaría de Organización deberá presentar al Comité del 30 de enero un informe de las asambleas celebradas y su desarrollo, para lo que cada federación debe hacer un seguimiento de este acuerdo.

- Metodología y calendario para armonizar los procesos del PCE, con los de IU y de UP, para que todos sean parte de un mismo proceso el de situar a la izquierda en su mejor forma para la lucha social, es fundamental aclarar y determinar la competencias, objetivos y temas a debate de la primera fase del Congreso.

- Primeras propuestas concretas de cómo empezar la articulación concreta del Bloque Social y Político, nuestra política de alianzas y el futuro de IU, para aportarlo a los debates de la primera fase del Congreso y a la Asamblea de IU, sabiendo que nuestras propuestas deberán ser sintetizadas con las que presenten el resto de componentes de IU y quienes se empiezan a implicar en la estrategia de UP.

- Plan de trabajo para afrontar la ofensiva contra los responsables de la crisis, tenemos que plantear una verdadera agenda social, que suponga una enmienda a la totalidad a las políticas de austeridad y recortes que nos plantean desde la Unión Europea.

- En la idea de implicar a los ayuntamientos en la lucha contra la precariedad y el modelo económico y social que la sustenta, planteamos la necesidad de realizar un encuentro municipal en torno a las posibilidades de los ayuntamientos de luchar contra la crisis y la precariedad.

- Celebración de un encuentro de activistas sociales para poner en común el momento actual de los Movimientos Sociales.

- Os adjuntamos también el último informe sobre conflictividad laboral de la FIM para que en el próximo federal indiquéis cual ha sido el trabajo del partido en vuestros territorios con respecto a los conflictos que se señalan en el mismo y sobre aquellos otros que pudiera haber habido en el mes de diciembre.


Madrid a 10 de enero de 2016

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Pronto el moderador verá su comentario y si no es ofensivo, se publicará