"Durante años, he venido sufriendo, de
manera sistemática y sostenida, una campaña de descrédito que está
superando incluso el tiempo institucional que, por decisión democrática
de la ciudadanía sevillana, dediqué al Ayuntamiento de Sevilla.
El objeto de esta campaña era –y es- socavar los valores que siempre he representado, así como denigrar a mi persona y a mi papel como representante municipal de la izquierda.
Durante el curso de esta campaña siempre
mantuve una actitud serena y prudente, bien no respondiendo, bien
afirmando mi confianza en la independencia judicial y en los tiempos de la justicia, aunque estos, muchas de las veces, coincidieran con procesos electorales.
Sin embargo y ante los últimos
acontecimientos publicados en estos días y sus efectos negativos
respecto a la percepción que se deriva de los mismos sobre mi
honorabilidad, he decidido escribir, con mesura y respeto, estas líneas
dirigidas a la opinión pública en general y a los más cercanos en
particular, a fin de afirmar lo que sigue: